LEYENDA: El diablo de Tampico (Cuento del sur de Tamaulipas)

febrero 26, 2012
Buenas noches mi nombre es Martín soy el nieto de Doña Claudina Gallegos hermosa mujer tampiqueña; Les contare dos de las muchísimas historias que ella en vida me platicaba las de “El diablo de Tampico” pobre de mi abuela, era viuda y tubo a su cargo un montón de hijos y para sacarlos adelante ella lavaba, planchaba ajeno y en su casa  daba asistencia a la gente que venia de fueras.

Pues les cuento la primera historia, es la de un tal Bernardo, muchacho joven como de 24 o 25 años originario de San Luis Potosí. A Bernardo le encantaban las chelas bien heladas.

- “Es que en Tampico hace mucho calor doña Claudina”.

El era una de las personas que recibía  asistencia en casa de mi abuela. Dice mi abuela que una tarde de quincena salió a “pasear” aya en el Tampico antiguo en el meritito bajo mercado donde están las cantinas. Y ya en la madrugada  cuando se había gastado todos los centavos,  se vino caminando hay despacito recargándose de poste en poste y… Cuando menos lo espero… Ya había llegado a los caminos que están pegados en laguna del carpintero y se sentó a descansar en  una de las piedras que están a orillas de la laguna a esperar a que se le bajara el cuete, cuando de repente… Sintió  que había un fulano sentado a lado de él y Bernardo pero bien perdido voltea y lo ve… ¡hijuela! se dio cuenta que el fulano tenia una cola grandota como de diablo que chicoteaba y chicoteaba en el suelo ¡zas…zas!, Bernardo le pregunto:

-Oye, ¿para qué quieres esa cola?

El fulano que tenia la cola le contesto:

-¿Para qué quieres la tuya?

Enseguida volteó a verse y se dio cuenta que tenia una cola igualita a la de el fulano, Bernardo jura que se le paso la peda. Al día siguiente cuando llego almorzar a la casa de mi abuela le contó lo sucedido.

-No sabe doña Claudina lo que me paso anoche… créame de veras, de hoy en adelante ya no vuelvo a tomar.

Dice mi abuela que se le acabo el calor que sentía en Tampico y le contó lo que les acabo de contar ahorita. Él jura (se santigua) que vio al diablo.

Bueno Bernardo corrió con suerte. Pero hay otro, cuenta mi abuela que le fue mucho peor...

<<CONTINUAR CON LA SIGUIENTE HISTORIA DE DOÑA CLAUDINA>>

Narración original de Doña Claudina Gallegos
Contada por Martha Rodríguez
Adaptación para monologo Aarón Mendoza
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